Gestión socioemocional para enfrentar el estrés académico
Las últimas semanas del semestre en el Centro Universitario de Guadalajara (CUGDL) se miden en proyectos finales y calificaciones, pero éstos vienen acompañados de horas de sueño perdidas y agotamiento físico. Para los estudiantes, el cierre académico se ha convertido en una situación en la que tienen que buscar un equilibrio entre la salud mental y la exigencia universitaria.
“Me ha costado bastante dormir”, confiesa Jessica Martínez, estudiante de segundo semestre de Inteligencia artificial y ciencia de los datos. A este desgaste físico se suman otras manifestaciones visibles. Omar Ramos, de la licenciatura en Ciberseguridad, relata cómo la tensión se materializa directamente en su cuerpo: “Al menos, a mí, me brota mucho acné cuando estoy estresado”. Para él, la situación es doblemente compleja, pues debe equilibrar su jornada laboral con la escuela, reduciendo su tiempo libre a la mínima expresión.
Por su parte, Juan Carlos Navarro, también estudiante de segundo semestre de Ciberseguridad, advierte que los picos de ansiedad le generan bloqueos mentales. En esos momentos críticos, confiesa que la presión lo rebasa: “A veces, de tanto estrés, olvido cuántas actividades o qué otros pendientes tengo por resolver”. Para él, que no cuenta con apoyo psicológico profesional externo, aprender a autorregularse ha sido vital. Cuando siente que llega al límite de saturación, recurre a lo aprendido: “Me tomo un momento de calma, respiro hondo y trato de controlar el estrés”.
Frente a esta realidad, el CUGDL ha implementado una medida pionera en la red universitaria: la asignatura de Gestión socioemocional como una clase obligatoria del tronco común. El Dr. Francisco Quiñones Tapia, jefe del Departamento de salud, educación y bienestar del plantel, explica que esta decisión responde a una alerta epidemiológica mundial, donde entre 30 y 40 por ciento de los jóvenes presentan indicadores de depresión, ansiedad o ideación suicida.
“Tú podrás ser muy bueno profesionalmente, pero si tienes algún padecimiento de la salud mental, todo lo bueno que tienes está en peligro de que se venga abajo”, subraya Quiñones Tapia, y agrega que aprender a lidiar con las emociones es un pilar educativo indispensable.
Los propios alumnos avalan la importancia de la materia. Juan Carlos reconoce que, aunque al principio pensó que sería “de relleno”, en realidad le ha ayudado a identificar sus propias emociones y detener sus tics nerviosos. Por su parte, Jessica rescata los ejercicios de mindfulness al inicio de las sesiones, los cuales le permiten despejar la mente antes de continuar con la pesada jornada.
Sin embargo, en las entregas finales, la teoría muchas veces se esfuma. Los alumnos coinciden en una paradoja: durante un ataque de estrés real, es muy difícil recordar los ejercicios del aula. “En el mero estrés, ya hasta cuando pasaron las cosas es cuando digo: ‘Ah, mira, pues esto me pasó y sí quise tratar de resolverlo’, pero no me salió”, admite Omar.
Aunque algunos estudiantes tienen el privilegio de asistir a terapia particular, para la inmensa mayoría estas clases en el CUGDL son la única red de contención, para que estas valiosas técnicas de bienestar puedan representar un verdadero respiro en el proceso formativo.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 Años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Guadalajara, Jalisco, 16 de junio de 2026
Texto: Luis Macìas (Corresponsal Gaceta)
